Los usuarios, que contribuyen con sus pagos y obligaciones, sufren las consecuencias por parte de la concesionaria.

El nuevo Club Deportivo… PROMESAS INCUMPLIDAS YA


Para muestra un botón. Las imágenes hablan por sí mismas. Primero observad las imágenes y, quizás, ya no necesitéis más explicaciones.

El asunto del rompeolas es una vergüenza y una desfachatez. Un propietario de amarre, asociado a la plataforma y antiguo trabajador del ámbito náutico, nos contaba en la última asamblea que la reparación del rompeolas es un pan para hoy y hambre para mañana. En una de las imágenes podéis ver unas gomas más o menos gruesas que enlazan los pantalanes. Pues bien, esas gomas están hechas de varias telas de goma unidas entre sí, sin la suficiente consistencia como para aguantar con garantías un próximo temporal veraniego de norte o nordeste. Son piezas, según la opinión de este hombre, recicladas que no cumplen los requisitos de seguridad de las piezas que él instalaba con sistemas anti-rotura y de una calidad excepcional. 

El estado de las reparaciones es realmente triste. Han pilotado, sí, lo que no hicieron en su momento durante la ampliación, pero poco más. El firme está sin sustituir o reparar en condiciones, la iluminación de entrada sin colocar, y los pantalanes unidos con cadenas entre cornamusas.

Otro asunto, es el agua dulce. Por todos es sabido los problemas que siempre hemos tenido con el agua dulce. Con mareas vivas se inundaba el pozo y se mezclaba la dulce con la salada. Las consecuencias ya las sabemos. Se instalaron unos depósitos después de una depuradora, bajo el palafito que solucionarían el problema. Probablemente para el restaurante sí, pero no para el puerto y los propietarios de los amarres. Nos constan problemas con bombas de agua estropeadas, motores averiados, equipos de agua dulce inutilizados. Un montón de dinero. El estado actual de dichos depósitos y de su correspondiente depuradora es lamentable. Verlos nos hace pensar en que el agua no es de calidad suficiente. 

Estas son las instalaciones y el mantenimiento de las mismas que quiere vender la antigua concesionaria al Club deportivo por un precio, según ellos, razonable y con la máxima garantía. En palabras de miembros del Club: nos lo va a dejar como nuevo. ¿Quién se deja engañar? ¿Quién nos garantiza que el Club no deberá acometer reparaciones de miles de euros para cubrir estas deficiencias? ¿Qué póliza de seguros tiene el Club que cubra los gastos derivados de averías en equipos de las embarcaciones por esta situación? Y ya saben quien pagará todo esto, ¿verdad? Yo me lo pensaría, lo de pagar, digo…